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Blog de angelcaido666 para comentar asuntos varios, de mi interes personal, de interes publico, de interes general, en fin de todo lo que se me ocurra cuando este de animo para hacerlo: Web 2.0, futbol, internet, politica Boliviana, Oruro, Google, Blogs, Twitter musica en fin..... P.D. Este Blog tiene muy poca info del 666 o numero de la bestia no insistir

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domingo, septiembre 03, 2006

¡Sorpresa! ¡El 666 no es 666!

Directamente del Blog de Juan Stam:


Sobre el 666 hay mucho que decir, y lo primero es que no existe como tal. Lo que la Biblia dice no es “6-6-6″ sino “seiscientos sesenta y seis”, lo que es muy diferente. No es un “triple seis”, como sería “666″ en la aritmética moderna. El texto bíblico no tiene ese efecto de repetición, una misma cifra tres veces seguida. El énfasis no cae en los tres dígitos lado a lado, sino en la suma expresada por las tres palabras originales. Cualquiera que sea la interpretación, el significado no puede estar en los tres dígitos que se juntan sino en la cifra como suma total.
La gente de los tiempos bíblicos no podrían ni imaginar un número como “666″, porque no conocían el sistema decimal. El número tenía que ser “seiscientos sesenta y seis”.

Además, los antiguos no tenían números, por lo que tenían que emplear las letras del alfabeto para su aritmética, comenzando con “A” como “1″, “B” como “2″, etc. Por eso tenían que escribir como palabras los números, en este caso “seiscientos sesenta y seis”, o si no, juntar tres letras totalmente distintas, una para 600, otra para sesenta y otra para seis. Esas tres letras distintas serían en griego “JXS”: el “ji” para seiscientos, el “xi” para sesenta y un “digama” (una letra arcaica) para el seis. Si la marca de la bestia es un tatuaje, no podría haber sido “666″ sino aquellas tres letras que nos parecen bien raras.

Ahora, si cada letra del alfabeto es un número distinto, entonces cada palabra o nombre tiene también un número, que sería la suma total de los valores numéricos de sus respectivas letras. El nombre “Aba” sería “4″ (1+2+1) o “Abba” sería 6 (1+2+2+1). En una pared de Pompeya uay un grafito bien romántico que reza, “Amo a una muchacha cuyo número es 545″. Sin embargo, pasaba una cosa interesante con esas matemáticas. Si conozco tu nombre, sólo tengo que saber leer y sumar y ya tengo tu número. Pero si me dicen un número, sin saber yo a qué nombre se refiere ni cuántas letras tiene o en qué idioma está escrito, no tendría manera de proceder del número al nombre correspondiente. Por eso y otras razones, es casi seguro que los creyentes de Asia Menor ya sabían de antemano a qué persona se refería ese número. Su desafío no era el de descifrar el número para descubrir quién era, sino el de entender el significado del número y ser fieles a ese mensaje.

Del misterioso número de Apocalipsis 13:18, no sólo hay muchas interpretaciones, sino también muchas maneras distintas de interpretarlo. Una de esas maneras es de tomar un posible nombre y calcular su suma matemática. Ese método ha producido una gran cantidad de candidatos, pero el más probable es “César Nerón”, el primer perseguidor romano de la iglesia. Curiosamente, el cálculo resulta sólo si ese nombre, en su forma griega, es trasliterado a las letras del alfabeto hebreo con sus correspondientes valores matemáticos. Otro argumento confirma esta posibilidad. Algunos manuscritos tienen una variante textual de “616″, y resulta que ese número corresponde a la forma latina del mismo nombre, que no tiene la “n” final de “Nerón”, bajando así la suma por 50 puntos.

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Hay otro detalle que confirma este análisis. El texto dice que “el número de la bestia es número de (un) hombre” (13:18). Pues bien, la palabra griega para “bestia” (thêrion), convertida de la misma manera a letras del hebreo, también suma seiscientos sesenta y seis. Se sabe que existía un grafito contra Nerón, basados en el hecho que “Nerón” y “matricida” sumaban exactamente igual. Entonces, Apocalipsis 13:18 estaría diciendo, Nerón y bestia son una misma cosa.

Sin embargo, tenemos también otra posibilidad. Un escrito antiguo, llamado Oráculos Sibilinos, tiene un bello pasaje que analiza el nombre “Jesús” en griego y concluye que suma ochocientos ochenta y ocho, o sea, más que perfecto. Este es un texto cristiano, escrito poco después del Nuevo Testamento, y muestra claramente que los cristianos usaban esos mismos juegos matemáticos. Pero a la luz de este pasaje, el 666 de Apocalipsis 13:18 podría sugerir que la bestia pretende ser absoluto (777) pero que siempre queda en un triste 666. Cristo, en cambio, es perfecto y más que perfecto. En ese sentido, el Anticristo no es sólo un anti-Cristo sino un pseudo-Cristo, un remedo y una parodia (muy ridícula) del único y verdadero Salvador.

Por supuesto, es posible también que el número se refiere al Anticristo final, y su marca será una especie de tatuaje en la frente. Sin embargo, el versículo siguiente, 14:1 (los capítulos están mal divididos), contrasta la marca de la bestia con “el nombre del Cordero y de su padre escrito en la frente”. El sello de Dios, de Cristo y del Espíritu es un tema muy frecuente en el Nuevo Testamento (Apoc 7:4-8; 2 Cor 1:22; Efes 1:13; 4:30), y sabemos que no es una marca visible ni física. Entonces, parece que la marca de la bestia tampoco será un tatuaje. Mucho menos estaba pensando Juan en computadoras y máquinas laser, cuando él ni conocía la electricidad. Tampoco tiene que ver con nuestro calendario moderno (6 de junio), de lo que Juan no sabía nada. Inventar tales interpretaciones es especular y añadir a la Palabra de Dios (Apoc 22:18).

Hay otra cosa curiosa en este pasaje: el texto no dice que la bestia “marcará a todos”, en tiempo futuro, como si fuera una predicción. Dice que a la bestia “se le permitió infundir aliento a la imagen” y que “hacía que a todos … se les pusiese una marca” (13:15,16), en tiempo pasado, no futuro. Parece obvio que los tiempos pasados de las visiones de Juan se refieren al momento cuando Juan había visto esa visión. Es típico de las visiones del Apocalipsis que casi siempre vienen en tiempo pretérito, no futuro. Por supuesto, muchas de las visiones de Juan son claramente futuras (como la venida de Cristo, el Armagedón, el juicio final y la nueva creación), pero otras claramente pasadas o presentes (como el Hijo del hombre entre los candaleros, el trono en el cielo).

Las visiones de Apocalipsis, por supuesto, pueden ser futuras, pero no lo son necesariamente, mucho menos cuando vienen escritas en tiempo pasado o presente. En el caso de la marca de la bestia, donde los verbos no son futuros, decidir si la marca es una realidad literal futura o no, es una decisión humana de interpretación del texto, no pertenece al sentido del texto mismo.

Interesante Teoria tiene mucha razon creo yo.

lunes, junio 05, 2006

El famosos codigo de barras

Esta foto tenia que ir en el post anterior pero no se que paso que no pude insertarla intente desde el sabado hacerlo y no pude, asi que decidi ponerlo en una entrada nueva. ya colocare mas al respecto.
Ahora me llego este Video Gracias a Moski para que este dia termine con lo que mas les guste:


sábado, junio 03, 2006

666 para todos los vistantes que lo buscan

Estos días e estado utilizando Google Analytics y me he dado cuenta una vez más que muchas de mis vistas llegan este Blog Buscando cosas de la Bestia las palabras más frecuentes por las que llegan a mi Blog, son:
666,
codigo+de+barra+y+su+significado+666
LA++RELACION++DEL++DIABLO++666
Bueno esto no me debería extrañar dado el nombre del Blog, jejeje cosa que también paso con mi Space, en el que igual venían a buscar cosas del Diablo, pero en fin……………
Lo del 666, angelcaido y mscd tiene su historia que esta relatada en otro lugar de la Red……….
Por lo que decidí darles el Gusto y colocar este artículo que habla sobre lo que tanto vienen a buscar:
Revise mi Biblia versión Reina –Valera Rev. 1960 versión Reina –Valera Rev. 1960 versión Reina –Valera Rev. 1968 dice:
Apocalipsis 13:17: “y que ninguno pusiese comprar o vender,
sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su
nombre.
13:18: “Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento,
cuente el numero de la Bestia, pues es numero de hombre. Y su número es
seiscientos sesenta y seis".
El Articulo es este
666, el número de la Bestia
http://www.mundomisterioso.com/article.php?sid=824
Estos dos versículos bíblicos han desatado ríos de tinta durante 2000 años. Pero esos ríos han sido especialmente caudalosos, casi desbordantes, en los últimos 50 años.
Y si algunos exégetas, teólogos y comentaristas bíblicos han interpretado en número 666 con el símbolo del Diablo, y algunos de ellos han identificado el concépto de "anticristo" con una encarnación apocalíptica de ese Diablo, la prensa, la literatura y el cine de terror, han terminado de popularizar la imagen, ya casi arquetípica, de un Satán encarnado en cuerpo mortal, dirigiendo las ordas diabólicas en el momento del fin del mundo...
Son ya legión los buscadores de pistas diabólicas del fin de los tiempos, que oscultan detalladamente todo indicio de presencia satánica en la economía, política o sociedad contemporánea, intentando encontrar pruebas a su prejuicio de que, antes del año 2001, se producirá el Apocalipsis. Entendiendo Apocalipsis, como destrucción del planeta tierra, y no como Revelación, que es lo que realmente significa este término griego.
Pero, al margen de eruditas reflexiones exegéticas, la profecía del Anticristo, es entendida popularmente como el anuncio inevitable de un inminente cataclismo o contienda mundial, originado por un humano que ha encarnado en la Tierra a Satanas -como Jesus encarnaria a Dios-, que coincidirá cronológicamente con las inmediaciones del fin de milenio, y cuyo símbolo es el número 666.
Películas como La Profecía, La Maldición de Damian y La Muerte de Damian, han terminado por consolidar en la opinión publica la imagen de un Anticristo identificado con el Satán-hombre con el 666 tatuado en el cuerpo, lo que no deja de ser otra interpretación literal del texto bíblico, en el que se cita la "señal en la frente o en la mano" de los hijos de la Bestia.
Sin duda, cuando el evangelista Juan escribía en la isla de Patmos su "Revelación" (El Apocalipsis) no podría ni sospechar remotamente las intrincadas cábalas e forzadas interpretaciones a que sería sometido su texto 2000 años después, por hombre y mujeres, convencidos de que en sus páginas se encierra el secreto del fin de la humanidad...
Buscad y encontraréis A la hora de enfrentarnos a la profecía del 666, como a todas las profecías, podemos enfocarla desde dos puntos de vista; el de los cristianos y el de los anticristianos, o sea, los satanistas.
Por un lado existen apasionados creyentes, autoerigidos como "cruzados contra las ordas de Satán", que con un fanatismo no exento de cierta peligrosidad social, proclaman que el fin del mundo se encuentra a la vuelta del milenio, y enumerando las señales que "demuestran" tal inminencia apocalíptica.
Algunos no han dudado en manifestarse frente al edificio Thisman Boulding, el número 666 de Manhatan, que tiene en su azontea un enorme 666 que cada noche ilumina las noches de New York.
Uno de los mejores ejemplos es el de las predicadoras protestantes Hermana Carmín Ramos, o la no menos alarmista Mary Stewart Relfe. Esta última publicó dos libros, clásicos ya en la bibliografía apocalíptica, titulados Cuando el dinero falla y El nuevo sistema monetario (ambos publicados en España por editorial evangélica CLIE).
Stewart Relfe, como tantos otros estudiosos de último libro de la Bliblia, partió del supuesto de que el relato de Juan en El Apocalipsis, no sólo no es una visión equiparable a la de cualquier otro médium, contactado o vidente, sino que es una descripción exacta de lo que aguarda a la humanidad en un futuro inminente. Así pues, se puso a buscar en la prensa, los informativos, y médios especializados, una pista que le pudiese indicar donde se ocultaba ese 666 que revelaría la herramientas que Satán utilizará para acabar con la raza humana e imponer el reino del Diablo en el planeta...
Mary Stewart siguió la pista del 666 en todo lo que pudiese sugerir un peligro apocalíptico para la humanidad. Estudió las fechas de los principales conflictos bélicos; calculó la proporciones de las superficies nucleares del planeta; computó las equivalencias númericas a los nombres de los principales políticos; conjeturó sobre las cantidades de armas en los arsenales internacionaes... pero no terminaba de encontrar un 666 lo suficientemente evidente como para anunciar que había desenmascarado la táctica de "El Adversario", así que siguió buscando. Buscó, buscó y buscó, y como era de esperar, encontró.
Sus libros Cuando el dinero falla y El nuevo sistema monetario, relatan su aventura tras la pista del Anticristo, al descubrir que en el código de barras, que controla ya la economía internacional, se ocultaba el número 666.
Steward Relfe supuso que, si el versículo 17 del capítulo 130 -por supuesto del libro del Apocalipsis- insistía en que "nadie podrá comprar ni vender" sin la marca de Satán, debería orientar sus pesquisas hacia el mundo de la economía. Y así se encontró con el código de barras, un ingenioso sistema de clasificación informática, que se haya impreso ya en la práctica totalidad de productos comerciales que podemos adquirir en todo el mundo.
Desde una cajetilla de tabaco a una botella de licor, desde un libro a un paquete de caramelos... en todos los productos que adquiramos en el supermercado más cecano, encontraremos impreso ese conjunto de rayas y números llamado "código de barras". Pero si nos detenemos un instante con uno de esos códigos (haga la prueba tomando ahora cualquier producto y observando el código de barras que lleva impreso), observaremos una peculiaridad. Al principio del código hay una barra doble, un poquito más larga, que no tiene número debajo como las demás; justo en el médio del código hay otra igual, y hay una tercera idéntica al final del código.
Pues bien, Mary Steward consiguió localizar la empresa de diseño informático que había diseñado el sistema y averiguó, con sonrisa triunfal, que cada una de esas barras dobles simboliza un 6, la clave sexagesimal que decodifica toda la información acumulada en el código. Es decir, que en cada uno de esos códigos de barras impresos en todos los productos comerciales de la sociedad contemporánea, se ocultan un 6, 6 y 6. O dicho de otra manera, una clave 666 controla ya la economía internacional.
La afirmación de Mery Steward Relfe podría parecernos ridícula, sin embargo cuenta con apasionados defensores. En España ha sido acogida con gran entusiasmo por grupos evangélicos, sectas apocalípticas, cenáculos de oración marianos, y demás colectivos pro-apocalipsis.
Especialmente inquietante resulta la opinión de Francisco Sánchez Ventura, editor de la revista María Mensajera. Y digo especialmente inquietante porque, amén de ser uno de los principales dirigentes del movimiento mariano español (y autor, entre otras cosas, de la Capilla erigida en homenaje a las Apariciones Marianas de Garabandal), Sánchez Ventura es Catedrático de Economía. Y como veterano economista que és, no duda en reafirmar la teoría de Steward Relfe, añadiendo además que toda la información recogida en los códigos de barras, marcados por el 666, es procesada en el colosal ordenador central de la Comunidad Económica Europea en Bruselas, conocido popularmente como "La Gran Bestia"...
Los hijos de la Bestia Y si los cristianos y "cruzados contra Satán", obsesionados por el Apocalipsis lo tienen claro, sus adversarios, los satanistas, también.
En 1985 tuve la oportunidad de investigar a una secta satánica afincada en La Coruña llamada "Los Amigos de Lucifer". Sabía que existía una secta satánica del mismo nombre en el sur de Francia, concretamente en Niza, que se dedicaba a impartir conferencias públicas anunciando el inminente retorno de Lucifer, encarnado como Anticristo, en este fin de milenio. Pero los franceses no pasaban de ese apostolado "teórico" del Anticristo. Los españoles eran más "elocuentes". No sólo habían profanado las imágenes religiosas de iglesias como Nuestra Señora de Fátima (ahí comenzé yo mi investigación), sino que llegaban incluso a agredir físicamente a los representantes del cristianismo que se encontraban en su camino, fuesen estos sacerdotes católicos, elder mormones, o vendedores de La Atalaya.
Tras muchas pesquisas localicé el local donde se reunían; un enorme y destartalado caserón abandonado, en una de cuyas ventanas se apreciaba una cruz invertida. Ese era el único indicio que corroboraba mis sospechas de que en aquella antígua fábrica de tabaco se reunian los adoradores de Lucifer.
Una noche, al fino de las 4 de la madrugada, reuní el valor suficiente para intentar una incursión en aquel viejo caserón. Una cuerda, un garfio y una linterna me permitieron asaltar la vivienda y trepar, con más torpeza que tino, hasta un ventanal abierto a 5 o 6 metros del suelo, por el que pude colarme en el interior de la vieja fábrica. No entraré en detalles sobre el terror que sentía al recorrer, sólo y desarmado, aquellas enormes salas llenas de columnas, en las que el haz de mi pequeña linterna dibujaba todo tipo de demonios aberrantes ilustrados por mi fertil imaginación...
Por fin encontré lo que buscaba, una especie de altar presidido por un cuadro, de unos 2 metros de algura, que representaba una especie de demonio de ojos negros como la muerte, y pies enforma de tentáculos. Solo meses después averiguaría que el supuesto pintor de aquel cuadro había muerto en condiciones extrañas. Pude controlar mi miedo el tiempo justo para tomar unas fotografias y salir de allí con pies en polvorosa. Pero antes de marcharme definitivamente de aquella "capilla satánica", me encontré un pequeño grabado en el suelo con el 666 torpemente recortado.
Aquel grupo satánico, como tantos otros, utiliza el 666 como emblema. Sabedores de que el cine y la televisión han identificado sistematicamente el triple 6 con "su dios", hacen uso de los símpolos que, inconscientemente, despiertan reacciones en el inconsciente humano. Ese es un punto en común entre las sectas satánicas y las sectas cristianas, ambas hacen uso del los mísmos símbolos en pro de sus intereses. Unos, como los abundantes grupos fundamentalistas cristianos, utilizan el 666 como instrumento de terror, amenazando a los que no sigan sus creencias, con un infierno de dolor y sufrimiento en la tierra. Y los otros, adoradores de Satán, utilizan el 666 para atraer la atención, y la fascinación, de posible adeptos.
Desde productoras musicales pro-satanicas, hasta cadenas de pubs, el 666 es utilizdo como un reclamo comercial, precisamente porque esos tres números nos fascinan a la par que nos atemorizan.
Pero no quisiera concluir fomentando el alarmismo. Lo más sorprendente, y a la vez esperanzador, de toda esta historia, es que para los verdaderos expertos en el Apocalipsis; para los auténticos eruditos, científicos e historiadores, el "Anticristo" no es un singular, sino un plural, ya que San Juan se refiere así a todos aquellos que no aceptan la divinidad de Cristo, y no a una encarnación de Satán (concepto esté inadmisible teologicamente). Por otro lado el Apocalipsis no es interpretado profética, sino alegoricamente por esos mismos expertos, que no ven en el un anuncio del destino de la humanidad, sino una "Revelación", que es lo que realmente significa ese termino. Y en tercer lugar, para expertos como Hugth Schonfiel (autor de El Nuevo Testamento Original), entre otros muchos, el número escrito originalmente en el texto de Juan no fue el 666 sinó el 616, pero cuando el emperador Nerón comenzó su brutal persecución de las primeras comunidades cristianas, se alteró el segundo número ya que, la trascripción numérica del nombre de Nerón a caracteres romanos era el 666, ya que se consideró al emperador como el auténtico "demonio" azote del cristianismo, y "anticristo" por excelencia.
Puestas así las cosas, y desde una perspectiva exclusivamente rigurosa y pragmática, no hay un "Anticristo", un "Apocalipsis", ni un 666. Sin embargo esos son los símbolos utilizados por cristianos y anticristianos en este fin de milenio, y como todo símbolo encierra en si mismo un poder. El poder de los sentimientos, y reacciones inconscientes que dicho símbolo genera en la mente humana. Ahora dependerá de dichos grupos, cara y cruz de un mismo fanatismo, como utilizen ese poder. Y de nosotros dependerá permitir que esos símbolos influyan o no en nuestras conciencias.
El número de la BestiaPara estudiosos como Francisco Sánchez Ventura o Mary Stewart, el 666 se encuentra ya en todos los campos de la economía y la cultura que controlan nuestra sociedad. Estos son algunos ejemplos:
- El primer código del Banco Mundial, ya en 1984, era el 666.- En USA existen nuevas tarjetas de crédito con el prefijo 666.- Los sistemas de las computadoras Olivetti P.6060 usaban un sistema de procesamiento basado en los números 666.- La división de ATF de la policía americana (la que cargó contra los Davidianos de Wacco) tiene un 666 en su placa.- El departamento de impuestos de USA utiliza claves iniciadas con el 666 en sus clasificaciones de tipos fiscales.- Los credenciales del servicio secreto de Carter llevaban el 666 en sus credenciales- La tarjeta de crédito Master Card empezó en 1980, usando los números 666.- Los tanques contruidos por la corporación Chrysler para el ejercito americano llevan el 666 en sus costados.- Las tarjetas del Servicio Selectivo (militar) americanas llevan el 666...
Ahora Lo que dice Wikepedia
El seiscientos sesenta y seis (666) es el número natural que sigue al 665 y precede al 667.
Representación de 666:
Numeración romana: DCLXVI
Numeración china: 六百六十六
Propiedades matemáticas:
Es un número compuesto, que tiene los siguientes
factores propios: 1, 2, 3, 6, 9, 18, 37, 74, 111, 222 y 333. Como la suma de sus factores es 816 > 666, se trata de un número abundante.
Características: En la Biblia, se creía que era el número de la bestia (Apocalipsis 13:17-18), a menudo asociado con la figura del Diablo. Investigaciones recientes han demostrado que el cálculo de este número fue un error y el número representado en la Biblia era el 616.


Antes de terminara respondere a la pregunta que seguro todos se haran estos dias

¿El dia 6 de junio de 2006 (06-06-06) a las 06:06:06 de la mañana sera el fin del mundo?
R. No-


Por que?
R. Por que simplemente el numero de la bestia no es el 666 sino el 616 y por que el Mundo lo destruiremos nosotros y no necesitamos ayuda de nadie para eso.



Bueno espero haber satisfecho a todos los que llegan aquí creyendo encontrar al hijo del demonio o el Blog del demonio, pero. Jejejejej soy un simple muchacho que se le ocurrio ponerse un nick algo fuera de lo comun.